Se construye en la forma cotidiana de decidir, conversar, reconocer y liderar.
En muchas organizaciones, el compromiso aparece formulado como una expectativa: que las personas se involucren, que propongan, que asuman responsabilidades, que den algo más. Sin embargo, el compromiso no se obtiene simplemente pidiéndolo ni tampoco suele perderse de un día para otro.
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