¿Cómo estás pasando?

La experiencia, a grosso modo, es una serie de momentos que forman recuerdos que pueden ser positivos, neutrales o negativos. Cada momento deja una impresión duradera en nuestra mente, dictando si nuestra experiencia general ha sido buena o mala. Aún cuando las personas no vamos por la vida haciendo balances y controles a tiempo completo, sucede que una mala experiencia puede echar a perder meses de experiencias positivas, al igual que una experiencia no satisfactoria puede llevar a que elijamos otro lugar donde concurrir.

En el mundo organizacional, la experiencia del empleado se refiere a las interacciones del día a día que definen su vida laboral, que también puede ser positiva, neutral o negativa. Comprende todo lo que un empleado experimenta desde su primera interacción con una organización hasta su vida laboral diaria y su actitud cuando finalmente deja la empresa.

En la actualidad, buena parte del mercado laboral es impulsado por los empleados, por la experiencia en tanto índice que puede determinar y/o incidir en la atracción y posterior retención del capital humano necesario para prosperar. Es por eso que en muchas organizaciones el trabajo con las Personas que desarrolla RRHH se está centrando cada vez más en administrar y mejorar la experiencia de los empleados, co-creando un camino que promueva la satisfacción y el compromiso de los mismos. Entonces, ¿qué pasos o medidas puede tomar usted para hacer lo mismo en su organización? A continuación algunas sugerencias:

Tratar a los empleados como clientes. Los vendedores utilizan la experiencia del cliente como una métrica por una buena razón: les dice lo que quiere un cliente y les ayuda a introducir estrategias que los atraerán y retendrán. Es lógico que RRHH aplique tácticas similares para evaluar la experiencia de los empleados en su organización, buscando patrones positivos o negativos y realizando mejoras donde puedan ser implementadas. No es ninguna novedad que los trabajadores infelices son improductivos, por lo que una fuerza laboral comprometida debería constituir una prioridad empresarial. Un enfoque de RRHH centrado en el cliente requiere que usted administre las interacciones de sus empleados dentro de la organización para garantizar su mayor satisfacción posible.

Centrarse en la imagen panorámica (the big picture). Se constata que los empleados esperan cada vez más que las organizaciones proporcionen la mejor experiencia desde la contratación hasta la desvinculación, sea cual sea el tiempo entre una y otra instancia. No debería suceder que los esfuerzos intensivos que se realizan en las entrevistas, la incorporación, la orientación y la capacitación se desvanezcan una vez que un empleado se convierta en un miembro establecido del equipo. En todo caso, es tan o más importante apoyar a un empleado una vez que se establece como miembro activo de la organización. 

Para una organización sus empleados y/o colaboradores son su principal activo, por lo que asegurarse de que pasen lo mejor posible en todas las etapas del ciclo profesional es prácticamente sinónimo de su compromiso para con la empresa.

Desarrollar una marca empleadora.  La fuerza, el brillo, de una organización es determinante para impresionar (magnetizar) a personas con talento antes de que incluso piensen en solicitar un puesto. Las primeras impresiones son tan importantes para las organizaciones como para las personas, por lo que también cultivar la marca on-line es una necesidad en el mundo digital de hoy. En un contexto de redes y no sólo de redes digitales, es importante proyectarse de la manera correcta y centrarse en cómo se interactúa (conversa) con las personas antes de que éstas se puedan convertir en empleados. La experiencia del empleado no comienza cuando éste firma su contrato; debe ser una parte inherente a la forma en que una organización conversa con las personas en general.

Enfocarse en la experiencia que se ofrece. Las organizaciones que no ofrecen una experiencia simple y placentera lucharán para atraer y retener a los mejores talentos. El poder ahora está en manos de los empleados, por lo que el objetivo debe enfocarse en cultivar una cultura y una experiencia que aliente a los empleados a querer permanecer en la organización. No les de motivos para querer buscar nuevos horizontes. ¿Usted en su organización está midiendo la experiencia de sus empleados? Si la respuesta es negativa usted está desperdiciando la oportunidad para influir en la experiencia de su capital humano. Ofrecer a sus empleados una excelente experiencia de empleado es la forma más sencilla de obtener una ventaja competitiva en términos de capacidad para atraer y retener a los mejores empleados.

Una fuerza laboral comprometida redunda en mayor productividad, pero el beneficio real es el capital humano que se obtiene tras construir y desarrollar un gran lugar para trabajar.

Construir un lugar de trabajo para el futuro. Uno de los desafíos que enfrentan las organizaciones es adaptarse a las permanentes disrupciones que nos plantea la tecnología y en consecuencia a la construcción de entornos que sean atractivos para las generaciones que han crecido con internet (los nativos digitales). El uso de la tecnología para brindar a los empleados un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal es una manera de mejorar su experiencia profesional, ya sea trabajando de forma remota o con horarios flexibles.

La construcción de un lugar de trabajo experiencial también requiere un bucle continuo de comunicación así como un mayor enfoque en las personas, incluidas sus metas y necesidades. Utilizar la tecnología (software) actual como la de siempre (conversaciones de calidad) ofrece a los empleados los medios para contribuir con sus mayores capacidades, ayudándoles asimismo a desarrollar mejores relaciones con sus compañeros y potenciar su involucramiento en la organización.

En última instancia, un lugar de trabajo experiencial consiste en centrarse en cada persona y en cómo construye, desarrolla y potencia su relacionamiento con sus semejantes en la organización. Las experiencias personales siempre han dado forma al modo como vemos a las personas y a si queremos pasar tiempo con ellas. La experiencia de los empleados no es diferente. El desafío al que se enfrenta RRHH es desarrollar un entorno que pueda ofrecer una experiencia positiva para los empleados, una cultura que los apoye y las estrategias para que todo ello sea sustentable para los empleados actuales y futuros.

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