En muchas organizaciones se invierte energía en diseñar estructuras, procedimientos y métricas. Todo eso es importante, pero hay algo más profundo que muchas veces pasa desapercibido: el tipo de espacios que generamos para las personas. Algunos espacios aíslan, controlan y limitan. Son los corrales. Otros conectan, inspiran y alimentan. Son los fogones. La cultura de un equipo depende, en gran medida, de cuál de estos dos tipos de espacios predomina en el día a día.
EL PROBLEMA DE LOS CORRALES
Un corral, en términos organizacionales, es cualquier estructura, proceso o dinámica que encierra a las personas dentro de límites rígidos y las separa de los demás. A veces se construyen sin intención de hacer daño: surgen como formas de “ordenar” o “controlar” el trabajo. Sin embargo, con el tiempo, terminan teniendo efectos contraproducentes:
- Aislamiento: cada persona o área se concentra solo en su tarea, sin ver el panorama completo.
- Freno a la innovación: la falta de intercambio reduce la creatividad y las soluciones colectivas.
- Fragmentación: se refuerza el “cada uno por su lado” y se debilita la identidad común.
Un ejemplo clásico es el de un equipo que trabaja con alta especialización pero nunca comparte aprendizajes con otras áreas que enfrentan desafíos similares. La información se queda atrapada y el potencial de colaboración se pierde.
EL VALOR DE LOS FOGONES
En contraste, un fogón es un espacio donde las personas se reúnen para compartir, aprender y crear juntas. No se trata solo de un lugar físico, sino de una dinámica de apertura y confianza.
- Conversación auténtica: se habla no solo de tareas, sino también de cómo trabajamos, qué necesitamos y qué nos preocupa.
- Sentido de pertenencia: los logros se sienten colectivos y no individuales.
- Confianza y creatividad: al sentirnos seguros, nos animamos a proponer, preguntar y probar.
Un fogón organizacional puede ser una reunión de equipo donde se comparten buenas prácticas, un espacio informal para conversar sobre desafíos o una instancia de reconocimiento público que celebra no solo los resultados, sino también los aprendizajes.
CÓMO ENCENDER MÁS FOGONES
Transformar la cultura para que haya más fogones y menos corrales requiere intención y constancia. Algunas acciones concretas:
- Crear espacios regulares de conversación auténtica: no todo tiene que estar en la agenda formal.
- Conectar roles y áreas: generar actividades que inviten a personas de diferentes sectores a trabajar juntas.
- Reconocer logros en comunidad: que el reconocimiento sea visible y colectivo, no solo privado.
- Abrir los procesos: invitar a que más personas conozcan cómo se toman decisiones y puedan aportar.
MÁS ALLÁ DE LA METÁFORA
Hablar de fogones y corrales es una forma sencilla de visualizar algo complejo: la cultura organizacional. Pero no alcanza con comprenderlo; hay que diseñar activamente los espacios que queremos. Una cultura de fogones no surge sola: se construye con liderazgo, cuidado y coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
En Compass ayudamos a las organizaciones a reemplazar corrales por fogones: espacios donde las personas quieren reunirse, no solo cumplir. Espacios donde el vínculo humano se cuida tanto como el resultado. Contactanos para conversar sobre cómo encender los tuyos.
Crédito de la imagen destacada: https://www.pexels.com/es-es/foto/lena-fuego-al-aire-libre-ardiente-4800286/
Descubre más desde Presencia · Dirección · Tiempo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
