Del comando y control a preparar, cultivar, cuidar y desarrollar
En un mundo complejo y cambiante, los líderes ya no deben controlar cada paso, sino crear las condiciones para que los equipos florezcan.
Del control al cultivo: un cambio de paradigma
Estamos transitando un cambio de era. Un mundo cada vez más complejo, incierto y cambiante exige nuevas formas de trabajar, de organizarnos y, sobre todo, de liderar. Durante mucho tiempo, el liderazgo se pensó en clave de control: quien lidera define el rumbo, toma las decisiones y espera que el equipo ejecute. Pero ese modelo se vuelve cada vez menos efectivo frente a la velocidad de los cambios y la necesidad de que las personas y los equipos respondan con autonomía, creatividad y colaboración. Hoy, liderar se parece más a cuidar un jardín.
El jardín como metáfora del liderazgo
Un buen jardinero no “hace crecer” las plantas a la fuerza. No controla el clima ni acelera los tiempos. Lo que hace es preparar, cultivar, cuidar y desarrollar: crear las condiciones adecuadas para que la vida suceda.
Preparar el terreno: revisar procesos, despejar el camino
Evaluar el contexto, revisar los procesos, eliminar lo que estorba. Preparar el espacio para que el equipo pueda desplegarse.
Plantar con intención: talentos en el lugar justo
Conocer a las personas, sus talentos, su momento, y asignarles roles o desafíos donde puedan florecer.
Nutrir lo esencial: foco, recursos y prioridades
Priorizar lo importante, dotar de recursos y clarificar expectativas. No se trata de hacer todo, sino de tener claro qué es vital.
Eliminar barreras: que llegue la luz
Compartir información clave, facilitar la coordinación, alinear el trabajo del equipo con el propósito común.
Regar y desmalezar: acompañar con constancia
Tener rutinas de acompañamiento, dar espacio para conversar sobre desarrollo, ajustar lo que no suma y celebrar lo que sí.
Dar espacio para crecer: liderar sin asfixiar
Establecer límites claros y luego «soltar el control», habilitando a las personas a que exploren, se equivoquen, aprendan y crezcan.
Un liderazgo que florece en otros
Este tipo de liderazgo no se trata de estar en el centro, sino de estar al servicio. No de controlar, sino de cuidar. No de imponer, sino de cultivar. Y como en todo jardín, el crecimiento no siempre es inmediato. Pero cuando el terreno está bien preparado y se cuida con constancia, los resultados son sostenibles, diversos y hermosos.
Crédito de la imagen: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-campo-verde-1554627/
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