En tiempos de estabilidad, liderar puede parecer una cuestión de planificación, control y eficiencia. Pero cuando el entorno se vuelve incierto, volátil o directamente caótico, las viejas recetas ya no alcanzan. En esos momentos, liderar no es tener todas las respuestas: es sostener el rumbo, incluso cuando el camino no está claro.
En Compass trabajamos con equipos y organizaciones que transitan contextos de transformación, incertidumbre o crisis. Y hemos aprendido algo fundamental: liderar en lo complejo requiere otra lógica, otra sensibilidad y otras herramientas.
La complejidad no se controla: se navega
Una organización es un sistema vivo. No responde linealmente a los estímulos. Las relaciones, las emociones, las dinámicas informales y los múltiples puntos de vista hacen que lo organizacional funcione más como un ecosistema que como una máquina.
Intentar controlar lo complejo con viejas herramientas de mando y control puede generar más rigidez, resistencia o desconexión. Lo que se necesita es un liderazgo capaz de leer el sistema, escuchar sus señales y facilitar procesos de adaptación.
Brújula más que mapa
Cuando no hay certezas, el mapa pierde valor. Lo que guía no es saber exactamente qué hacer, sino tener una brújula: una dirección clara, un propósito compartido, una confianza construida.
El liderazgo complejo no se trata de imponer certezas, sino de sostener preguntas valientes, habilitar conversaciones difíciles y proteger espacios de aprendizaje colectivo.
Liderar como práctica adaptativa
En Compass entendemos el liderazgo como una práctica y no como un rol estático. Y en contextos complejos, esa práctica debe ser:
- Reflexiva, para revisar lo que está funcionando y lo que no.
- Emocionalmente inteligente, para contener la incertidumbre sin negarla.
- Colaborativa, porque nadie puede leer todo el sistema solo.
- Ágil, para facilitar respuestas oportunas sin perder de vista el sentido.
Lo que acompañamos
En nuestros procesos con líderes, trabajamos para:
- Reforzar la brújula interna (propósito, valores, foco estratégico).
- Ampliar la capacidad de lectura sistémica y gestión del contexto.
- Fortalecer habilidades conversacionales en situaciones difíciles.
- Promover culturas que aprenden, más que que solo ejecutan.
Porque liderar en lo complejo no es tener un manual: es sostener el timón con otros, sabiendo que el mar puede cambiar.
Crédito de la imagen de cabecera: https://www.pexels.com/photo/aerial-photography-of-lighthouse-by-the-sea-2181388/
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